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lunes, 3 de septiembre de 2012

Anestesia neuroaxial

Consulta realizada por Anónimo
 
Hola, buenas noches.  Antes de nada felicitarles, por su magnífica idea de crear este blog; así como la magnifica labor que realizan, en equipo, todos los profesionales, que se prestan a escucharnos... que aunque, en algunas ocasiones no seamos capaces de valorarlo en su justa medida, con la que está callendo, es una labor cuando menos encomiable, admirable, y por supuesto digna de todo respeto y cariño.

Dicho esto, les comento mi consulta, he sido operado en varias ocasiones, y todas con anestesia raquidea, creo, por que no sé exactamente,si ha sido raquidea o epidural, perdón por mi ignorancia, pero solo les puedo decir que se me ha practicado en la columna. Y el caso es que nunca he tenido molestias posteriores.

Pero en ésta última intervención, hará no llega a los dos meses, por poco, todavía hoy sigo sintiendo dolor, una punzada, cuando adopto según que posturas, cuando me doblo hacia adelante, cuando me inclino hacia un lado, y como el dolor es en un punto muy localizado,en la columna, es por lo que quisiera saber, si se puede deber a la anestesia, y si es normal. O en caso contrario que debería hacer. uchas Gracias. Un saludo.
 
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Actualmente los riesgos de la anestesia son pocos, siendo una práctica muy segura. Sin embargo hay que saber que como en cualquier acto médico existen una serie de riesgos.
El dolor lumbar es una complicación frecuente pero afortunadamente suele ser leve y pasajera. Ocurre tanto después de la anestesia general como la anestesia neuroaxial, que es la que se aplica en la espalda ( epidural o raquídea).
 Existen dos mecanismos que explican esta complicación por un lado el traumatismo que supone la técnica raquídea al pasar por las estructuras, y que suele ser localizado en la zona de punción y por otro lado por la relajación que se produce tanto en la anestesia general como raquídea en la zona lumbar, se provoca distensión en las articulaciones y músculos de la columna, lo que originaria un dolor muscular más difuso en la zona lumbar, similar a una contractura o lumbalgía. Este último mecanismo es más frecuente en cirugías de larga duración o en las que el paciente se coloca en determinadas posturas como  la litotomía (posición usada también en las exploraciones ginecológicas).  De cualquier forma ambos tipos se presentan con manifestaciones leves y como he dicho suelen ser transitorios. Los analgésicos habituales pueden ser usados para su tratamiento.
Espero haber resuelto su consulta.

Carmen Hidalgo
Médico especialista en Anestesiología

jueves, 17 de mayo de 2012

Anestesia, obesidad y amígdalas

CONSULTA realizada por Anónimo sábado, mayo 12, 2012

Hola, tengo 25 años y me tienen que operar de amígdalas. Tengo obesidad imc 35, y mi preocupación son los riesgos y complicaciones durante y después de la operación, tanto la anestesia como descontrol de sangrado o hemorragia. ¿Es peligroso operarme o el riesgo de parada cardiorrespiratoria es mínimo?

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Buenos días, lo primero que quiero es mandarle un mensaje de tranquilidad; si bien es cierto que cualquier intervención médica tiene riesgos, la mayor parte de las veces los riesgos no se materializan, y la intervención no produce daños o efectos secundarios indeseables.

A usted le van a realizar una amigdalectomía. Dicha intervención consiste en extirpar las amígdalas cuidando mucho la hemostasia para evitar sangrado. Se realiza bajo anestesia general en todos los casos. Esta técnica anestésica consiste en administrarle medicamentos por vía intravenosa, que le dejaran profundamente dormido para poder operarle sin sufrir dolor. Es necesario ayudar a la respiración mediante un  aparato que introduce el gas dentro de los pulmones a través de un tubo colocado en la garganta (ventilación mecánica). Durante la misma, el anestesiólogo/a controlará sus constantes vitales para asegurar que todo discurre con normalidad. La anestesia general le dejará dormido de forma que no sentirá ni oirá nada durante la operación. Una vez terminada la misma, se despertará gradualmente con cierta sensación de “resaca” y se le administrará un tratamiento para controlar el dolor y las molestias del postoperatorio.

Actualmente los riesgos de la anestesia son pocos, siendo una técnica bastante segura, que se realiza a diario en todo el mundo con una mortalidad muy baja. La mayoría de las veces no produce daños o efectos secundarios indeseables. Pero a veces no es así. Por eso es importante que usted conozca los riesgos que pueden aparecer. Los más frecuentes son trastornos habitualmente poco graves y pasajeros:

  • Náuseas y vómitos durante el postoperatorio.
  • Dificultad para orinar en el postoperatorio.
  • La necesidad de introducir un tubo en las vías aéreas puede dejar una sensación de dolor, sequedad y ronquera. Algún diente podría resultar dañado.
  • Algunos pacientes pueden tener mayores dificultades para recuperar la respiración después de la anestesia general, como las personas obesas o los enfermos pulmonares.
Los más graves son menos frecuentes:

  • Puede ocurrir el paso del contenido del estómago a las vías respiratorias en momentos puntuales de la anestesia. Ocurre más en la cirugía urgente si no es posible respetar los periodos de ayuno mínimo de seguridad (no sería su caso).
  • La parada cardiaca imprevista, con resultado de muerte, coma o daño cerebral irreversible, se produce de forma excepcional en pacientes como usted. El riesgo es mayor en pacientes con enfermedades cardiacas, edad avanzada y en la cirugía de urgencia.
  • Reacciones adversas o tóxicas imprevistas a los medicamentos y anestésicos utilizados.
La patología previa del paciente también puede aumentar el riesgo de una operación. Usted no llega a tener obesidad mórbida y eso, aunque aumenta su riesgo, no lo hace significativamente. En cualquier caso, insisto en que es una técnica que practicamos a diario con gran seguridad.

Respecto al riesgo de sangrado, decirle que en todas las operaciones es normal sangrar una pequeña cantidad y que eso no suele suponer problema alguno. El otorrinolaringólogo realiza una cuidada hemostasia de la zona operada para prevenir hemorragias, a pesar de lo cual, un pequeño porcentaje de pacientes sufre sangrado después de la operación. Si esto le ocurre, el tratamiento puede ser conservador o requerir una nueva intervención urgente. De cualquier forma, sepa usted que contaría con todos los medios que necesitase en cada momento.

Para terminar le diré, que si bien la amigdalectomía no está exenta de riesgos durante y después de la intervención, la gran mayoría de las veces no se materializan y todo transcurre satisfactoriamente.


Espero haber respondido a su pregunta, me despido deseándole lo mejor.

Pedro Cuevas Valenzuela
Médico Especialista en Anestesiología y Reanimación

miércoles, 22 de febrero de 2012

Anestesia en oftalmología

CONSULTA realizada por Maria del Mar el 20/02/12


A mi padre, que tiene 90 años van a tener que intervenirlo en unos dias de Glaucoma neovascular y le han dicho que van a utilizar anestesia retrobulbar. ¿podrían explicarme en qué consiste y qué consecuencias puede producir? ¿habría otro tipo de anestesia indicada? y en ese caso, ¿cúal sería la mejor?. Muchísimas gracias.

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Buenos días María del Mar.

La anestesia retrobulbar consiste en la inyección de pequeñas cantidades de anestésico local en el espacio retrobulbar, donde se encuentra ubicado el cono muscular, esto es, el conjunto de músculos que generan movimiento del globo ocular.

Al depositar en esta localización el anestésico local, conseguimos la parálisis de la musculatura durante un tiempo variable, según individuo, de aproximadamente dos horas. Esto facilita las maniobras quirúrgicas del médico oftalmólogo durante la cirugía, al tiempo que consigue la analgesia del paciente más allá del tiempo quirúrgico, aproximadamente cinco horas.

Ahora bien, en el espacio retrobulbar existen también otras estructuras anatómicas que pueden verse afectadas durante la realización de la técnica y de ahí las complicaciones de la misma.

Toda intervención médica, conlleva algún riesgo que ustedes deben conocer y por ello solemos dárselo por escrito en el consentimiento informado cuando les atendemos en la consulta de preanestesia.

En este caso podría producirse: hemorragia retrobulbar, perforación ocular, lesión del nervio óptico, alteraciones del sistema nervioso central  (p.e. obnubilación)  y la más grave de ellas la asistolia cardiaca. Algunas de estas complicaciones son benignas. En cualquier caso, ha de saber usted, que es una técnica que practicamos a diario con gran seguridad y que la incidencia de estas complicaciones es muy baja. Por tanto quiero transmitirle un mensaje de tranquilidad tanto a usted como a su padre.

Habitualmente acompañamos la técnica de una sedación ligera para favorecer la confortabilidad del paciente, y lo habitual es que la práctica de la punción sea casi imperceptible.

En cuanto a las alternativas anestésicas, pasarían por la anestesia general, si bien es cierto, que se están desarrollando nuevas técnicas quirúrgicas que podrían realizarse con anestesia local y sedación del paciente, pero que precisan aún, un poco más de experiencia clínica. Por todo ello, la técnica que le han propuesto sería acertada, sobre todo, si su padre asocia enfermedades médicas que aumenten el riesgo anestésico-quirúrgico.

Espero haberle sido de ayuda. Me despido de usted, deseándole lo mejor para su padre.


Milagros Molina Lozano
Médico Especialista en Anestesiología y Reanimación.